El maĆz: cultivo milenario, leyenda mesoamericana e importancia en la agricultura moderna
- Adriana BarragƔn GonzƔlez
- 11 sept 2025
- 10 Min. de lectura

El maĆzĀ (Zea mays) es una planta gramĆnea anual originaria de MesoamĆ©rica, domesticada por pueblos precolombinos hace aproximadamente 12Ā mil aƱos en la región central de MĆ©xico. Se trata de un cereal de tallo robusto que produce mazorcas (inflorescencia femenina) con hileras de granos comestibles cubiertos por envolturas foliares.
Desde su domesticación temprana, el cultivo de maĆz se extendió por todo el continente americano mucho antes de la llegada de los europeos, quienes lo introdujeron en Europa en el siglo XVI. En la actualidad, el maĆz destaca como el cereal de mayor producción a nivel mundial, por encima de otros granos bĆ”sicos como el trigo y el arroz.

Biológicamente, el maĆz es un cultivo de notable capacidad de adaptación. Puede sembrarse en una amplia variedad de climas, suelos y altitudes: se cultiva desde latitudes templadas cercanas a 40° S en SudamĆ©rica hasta zonas boreales de 60° N en CanadĆ”. AdemĆ”s, presenta una fisiologĆa eficiente del tipo C4, con una alta tasa fotosintĆ©tica que lo convierte en una de las especies cultivadas mĆ”s productivas del mundo. Su metabolismo le confiere el mayor potencial para producir carbohidratos por unidad de superficie y por dĆa entre todos los cereales. Un solo grano puede generar cientos de granos nuevos en una mazorca, reflejo de su elevada tasa de multiplicación. Gracias a esta productividad y a continuas mejoras agronómicas, el maĆz ha sido punta de lanza de revoluciones agrĆcolas (como la adopción de hĆbridos) que incrementaron dramĆ”ticamente sus rendimientos a lo largo del siglo XX. En suma, el cultivo de maĆzĀ ha pasado de ser un alimento ancestral a constituir un pilar de la agricultura moderna a nivel global.
La leyenda del maĆz (origen cultural mesoamericano)
En la cosmovisión mesoamericana el maĆz no solo era sustento material, sino tambiĆ©n elemento sagrado.

Las civilizaciones prehispĆ”nicas desarrollaron deidades y mitos en torno a este grano, evidenciando su enorme importancia cultural. Cada pueblo veneraba al dios del maĆzĀ bajo diferentes nombres y formas, integrĆ”ndolo en sus rituales agrĆcolas y relatos de creación.
Por ejemplo, la tradición mayaĀ narra en el Popol VuhĀ que los dioses, tras varios intentos fallidos con otros materiales, formaron a los primeros hombres a partir de masa de maĆz, otorgando asĆ origen divino a la humanidad. De manera similar, en la mitologĆa mexica (azteca)Ā la Leyenda de los SolesĀ describe cómo el dios Quetzalcóatl tuvo que emprender peligrosas peripecias para obtener los preciados granos de maĆz escondidos tras las montaƱas, a fin de entregarlos a la gente como alimento fundamental. Estas leyendas del maĆz resaltan cómo para los pueblos mesoamericanos este cultivo era un regalo de los dioses y la base misma de la vida cotidiana. El maĆz ocupaba un lugar central en la dieta, la economĆa y la identidad colectiva; su ciclo agrĆcola marcaba festividades y su presencia se reflejaba en el arte, en deidades como CintĆ©otlĀ o ChicomecóatlĀ y en innumerables relatos transmitidos de generación en generación. En suma, el maĆz era (y sigue siendo) mĆ”s que un simple alimento: era el sustento sagradoĀ alrededor del cual giraban la cultura y la sobrevivencia de las civilizaciones originarias de AmĆ©rica.
Importancia del maĆz en la agricultura moderna
Hoy en dĆa, el maĆz es esencial para la agricultura y la economĆa global, constituyendo un cultivo estratĆ©gico por su volumen de producción, versatilidad de usos y capacidad para sostener la seguridad alimentaria. A continuación, se abordan varios aspectos clave sobre la importancia del maĆz en el mundo moderno.
Impacto económico y producción global del cultivo de maĆz
La escala de producción del maĆz supera a cualquier otro cultivo alimentario. En 2023, la producción mundial de maĆzĀ alcanzó aproximadamente 1,241.6 millones de toneladas, cultivadas en alrededor de 208 millones de hectĆ”reas, con un rendimiento promedio cercano a 5.96Ā toneladas por hectĆ”rea. Esta cifra rĆ©cord refleja dĆ©cadas de crecimiento: la producción global de maĆz se ha incrementado un 256% desde 1992, impulsada por avances en mejoramiento genĆ©tico, fertilización y mecanización, que elevaron los rendimientos promedio en un 61% en ese perĆodo. El maĆz se siembra en todos los continentes habitables, y su cultivo genera empleo e ingresos en miles de comunidades rurales.

Los principales paĆses productores āEstados Unidos, China y Brasilā aportan en conjunto mĆ”s del 60% de la cosecha mundial (EE.Ā UU. cerca del 30%, China ~24% y Brasil ~10%), lo que da idea de su peso económico. Este grano es tambiĆ©n uno de los commodities agrĆcolas mĆ”s comercializados internacionalmente, constituyendo una fuente clave de divisas para grandes exportadores como EE.Ā UU., Brasil o Argentina. En muchas economĆas en desarrollo, el cultivo de maĆzĀ representa una actividad fundamental: genera empleo en labores de siembra, cosecha, transporte y procesamiento, dinamizando economĆas locales. Las cadenas de valor asociadas (producción de forraje, aceites, edulcorantes, biocombustibles, etc.) amplĆan mercados y contribuyen al crecimiento industrial. En resumen, el maĆz no solo alimenta poblaciones, sino que tambiĆ©n mueve la economĆa global, actuando como columna vertebral agrĆcola en numerosos paĆses.
Usos alimentarios e industriales del maĆz
Los usos del maĆzĀ son sumamente variados, abarcando desde la alimentación bĆ”sica hasta la industria quĆmica. A continuación se enumeran sus principales aplicaciones:

Alimentación humana:Ā es un cereal bĆ”sico en la dieta de cientos de millones de personas. Con maĆz se elaboran tortillas, arepas, tamales, polenta, cereales para desayuno, entre otros alimentos tradicionales.
Sus granos, ricos en almidón, aportan carbohidratos complejos como fuente esencial de energĆa, ademĆ”s de fibra, vitaminas (ej. Ć”cido fólico, vitaminaĀ B3) y minerales (magnesio, fósforo). TambiĆ©n se extraen productos como aceite de maĆz (para cocinar) y edulcorantes; por ejemplo, el jarabe de maĆz de alta fructosaĀ se usa ampliamente como endulzante en bebidas y alimentos procesados. En muchas regiones, el maĆz nixtamalizado (grano cocido con cal) es transformado en masa para tortillas y otros preparados, mejorando su perfil nutricional al aumentar la biodisponibilidad de niacina.
Alimentación animal (forraje):Ā aproximadamente la mitad de la producción global de maĆz se destina a la alimentación del ganado y aves de corral. El maĆz forrajero, ya sea en grano o ensilado, es la base de dietas para pollos, cerdos y ganado bovino debido a su alta densidad energĆ©tica y buen aporte proteico. Es altamente digerible y palatable para los animales, lo que favorece la eficiencia en la conversión alimenticia (mĆ”s carne, leche y huevos por unidad de alimento ingerido). Gracias al maĆz, la producción pecuaria intensiva puede sostener el abasto masivo de proteĆnas animales para el consumo humano. Por su abundancia y valor nutritivo, el grano de maĆz es ingrediente principal en piensos balanceados, asegurando crianzas mĆ”s productivas y estables.
Usos industriales:Ā el maĆz es una importante materia prima industrial. Su almidón se emplea en la fabricación de biocombustiblesĀ como el etanol: mediante fermentación, el maĆz provee alcohol carburante que se mezcla con gasolina, contribuyendo a fuentes de energĆa renovable. Asimismo, derivados del almidón de maĆz se utilizan en la industria del papel (como adhesivo y agente de acabado) y en la producción de jarabes, alcoholes industriales y bioplĆ”sticos. Del maĆz tambiĆ©n se obtienen insumos quĆmicos como Ć”cido lĆ”ctico, sorbitol y aminoĆ”cidos usados en alimentos y fĆ”rmacos. Incluso sus subproductos (tusas, hojas) pueden aprovecharse: por ejemplo, en la elaboración de materiales biodegradables, forrajes de invierno o generación de biomasa. Esta versatilidad hace del maĆz un cultivo con alto valor agregado, pues de la mazorca prĆ”cticamente todo se aprovecha. Sus mĆŗltiples usos industriales amplĆan las cadenas productivas, creando empleos en sectores como el bioetanol, la fabricación de edulcorantes, la industria textil (fibras de maĆz) y la manufactura de consumibles (desde cosmĆ©ticos hasta explosivos civiles, donde el almidón actĆŗa como aglutinante).
Innovación y biotecnologĆa en el cultivo de maĆz
La mejora cientĆfica ha jugado un papel crucial en el Ć©xito moderno del maĆz. Desde las primeras variedades hĆbridasĀ desarrolladas en el siglo XX hasta los actuales maĆces transgĆ©nicos, la innovación ha permitido superar lĆmites de rendimiento y enfrentar desafĆos agrĆcolas. El maĆz fue el primer cereal en someterse a mejoras tecnológicas a gran escala, y el impacto de la ciencia ha sido evidente: por ejemplo, la adopción de hĆbridos en Estados Unidos a partir de la dĆ©cada de 1930 duplicó y triplicó los rendimientos, fenómeno que luego se extendió globalmente. En aƱos recientes, la biotecnologĆa moderna ha introducido caracterĆsticas genĆ©ticas antes impensables. Hoy en dĆa, en paĆses como EE.Ā UU., la inmensa mayorĆa del maĆz cultivado es genĆ©ticamente modificado, incorporando genes forĆ”neos que le confieren ventajas agronómicas. Estas variedades OGM (organismos genĆ©ticamente modificados) estĆ”n diseƱadas para resistir plagas (por ejemplo, maĆces BtĀ que producen proteĆnas insecticidas contra taladros y gusanos) o tolerar herbicidas (maĆz RR resistente a glifosato), reduciendo pĆ©rdidas por malezas y ataques de insectos. Asimismo, se han creado lĆneas mejoradas con tolerancia a estrĆ©s hĆdrico (sequĆas) y mejoras nutricionales, como maĆces biofortificados con mayor contenido de proteĆnas, vitaminaĀ A u otros micronutrientes esenciales. Los resultados productivos son notables: gracias a la ingenierĆa genĆ©tica y al fitomejoramiento avanzado, un maĆz moderno de alto rendimiento puede superar fĆ”cilmente las 10Ā toneladas por hectĆ”rea bajo buenas condiciones, cuando una variedad tradicional (criolla) quizĆ”s rendĆa 1ā2Ā t/ha en promedio. De hecho, expertos seƱalan que en entornos controlados ciertas variedades transgĆ©nicas hĆbridas han alcanzado hasta 15Ā t/ha, cifra inimaginable hace algunas dĆ©cadas. AdemĆ”s del incremento en la productividad, la biotecnologĆa busca hacer mĆ”s sustentableĀ el cultivo de maĆz: por ejemplo, plantas mĆ”s eficientes en el uso de agua y nutrientes, o resistentes a enfermedades, contribuyen a mantener los rendimientos con menor impacto ambiental. No obstante, el despliegue del maĆz transgĆ©nico no estĆ” exento de debate (por temas de biodiversidad, mercado de semillas, aceptabilidad del consumidor, etc.), lo que ha llevado a algunos paĆses a restringir su cultivo. Aun asĆ, la tendencia global indica que la innovación continuarĆ” siendo indispensable para mejorar al maĆz frente al cambio climĆ”tico y la creciente demanda alimentaria. En sĆntesis, la biotecnologĆa aplicada al maĆz ha demostrado ser una poderosa herramienta para garantizar altos rendimientos y estabilidadĀ en la producción, consolidando a este cereal como un aliado para alimentar al mundo de forma mĆ”s eficiente.
El maĆz en la seguridad alimentaria global
La relevancia del maĆz trasciende lo económico: es una columna vertebral de la seguridad alimentaria mundial. Junto con el arroz y el trigo, conforma la trĆada de cereales bĆ”sicos que sustentan la dieta humana a gran escala.

En muchas regiones y culturas, el maĆz es sinónimo de alimento diario. Por ejemplo, en MĆ©xico y CentroamĆ©rica, mĆ”s del 60% de las calorĆas de la dieta tradicional provienen del maĆz a travĆ©s de preparaciones como tortillas, tamales, atoles y pozoles. En Ćfrica subsahariana, platos como la harina de maĆz (ugali, sadza, nshima) constituyen la base calórica cotidiana. Su alto contenido energĆ©ticoĀ (alrededor de 360Ā kcal por 100Ā g de grano seco) y su producción eficiente por hectĆ”rea hacen del maĆz una fuente accesible de carbohidratos para poblaciones de bajos ingresos. Asimismo, provee nutrientes esenciales: aunque deficiente en algunos aminoĆ”cidos, aporta proteĆnas vegetales; contiene vitaminas del complejo B, y su combinación con legumbres (frijol, soja) complementa el perfil proteico para millones de personas. En suma, el maĆz garantiza una fuente barata y abundante de calorĆas que ha ayudado históricamente a combatir el hambre y la desnutrición en diversos paĆses.
Igual de importante es el papel del maĆz como forraje, el cual asegura la disponibilidad de proteĆnas animales (carnes, huevos, lĆ”cteos) a escala masiva. Gran parte de la producción de maĆz se transforma en alimento balanceado para ganado: sin maĆz no serĆa posible la crĆa industrial de pollos, cerdos o vacas al nivel requerido para abastecer a las ciudades modernas. Este grano, por su rendimiento y valor nutritivo, permite convertir eficientemente insumos vegetales en proteĆna de alta calidad para el consumo humano. Por ello se dice que el maĆz tiene una función doble en la seguridad alimentaria: alimento directoĀ para poblaciones y alimento indirectoĀ al sustentar la ganaderĆa. Estudios seƱalan que mĆ”s del 40% de la producción mundial de maĆz estĆ” dedicada a la alimentación humana directa, evidenciando su rol insustituible para garantizar la dieta global. Al mismo tiempo, a travĆ©s del maĆz forrajero, se sostiene buena parte de la oferta mundial de proteĆna animal. En definitiva, la disponibilidad y precio estable del maĆz impactan directamente en la seguridad alimentaria: cosechas abundantes de maĆz se traducen en tortillas asequibles, en piensos económicos y en menores costos para carnes y lĆ”cteos. No es casualidad que las oscilaciones en el mercado del maĆz tengan efectos sensibles ācomo la llamada ācrisis de la tortillaāĀ en MĆ©xico en 2007, cuando la escasez elevó el precio de este bĆ”sico, o las tensiones actuales en torno a la autosuficiencia de maĆz. Por todo ello, los expertos enfatizan la necesidad de mejorar la sostenibilidad y resilienciaĀ del cultivo de maĆz (mediante nuevas tecnologĆas, diversidad genĆ©tica y buenas prĆ”cticas agrĆcolas) para salvaguardar la seguridad alimentaria presente y futura.
El maĆz se erige como un cultivo estratĆ©gico e insustituibleĀ tanto por su importancia agronómica como por su peso cultural y económico a nivel global. A travĆ©s de milenios, este grano ha pasado de ser la base de civilizaciones antiguas āalimento sagrado en la leyenda mesoamericana y sustento de las primeras sociedades agrĆcolasā a convertirse en el eje de sistemas alimentarios modernos en todos los continentes. Actualmente, el maĆz contribuye de forma fundamental a la alimentación de la humanidad, ya sea directamente en los platos tĆpicos de innumerables pueblos o indirectamente en la producción de carnes, leches y huevos que nutren a la población mundial. Su versatilidad industrial lo convierte ademĆ”s en materia prima para combustibles, materiales y otros productos que dinamizan economĆas. En el plano cultural, el maĆz sigue siendo sĆmbolo de identidad (por ejemplo, en MĆ©xico es Patrimonio Cultural de la Nación y motivo de festividades anuales) y vehĆculo de tradiciones culinarias transmitidas de generación en generación.
Mirando al futuro, el rol del maĆz serĆ” aĆŗn mĆ”s estratĆ©gicoĀ ante desafĆos como el crecimiento demogrĆ”fico, el cambio climĆ”tico y la necesidad de garantizar la seguridad alimentariaĀ sostenible. SerĆ” crucial fomentar la innovación en su cultivo ānuevas tecnologĆas de mejoramiento genĆ©tico, agricultura de conservación, manejo hĆdrico eficienteā a la vez que conservar la rica diversidad genĆ©tica de sus razas nativas, la cual es fruto de siglos de selección campesina y podrĆa ser clave para adaptarse a condiciones cambiantes. En conclusión, el maĆz no es solo un cultivo; es la piedra angular sobre la cual se ha edificado buena parte de la agricultura global. Su relevancia cultural y económica, forjada desde tiempos ancestrales hasta la era contemporĆ”nea, asegura que el āgrano de oroā continĆŗe siendo un elemento central en la nutrición humana y en el desarrollo agrĆcola del planeta.
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