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¿Cómo está cambiando el clima en 2026 y qué esperar del cambio climático, El Niño y los eventos extremos?

Una guía clara y documentada sobre calor extremo, lluvias intensas, salud pública y preparación ciudadana para audiencia hispanohablante.


El panorama climático no apunta a una normalización, sino a una intensificación del riesgo. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que 2024 fue probablemente el primer año natural en rebasar en más de 1,5 °C el nivel preindustrial, con una temperatura media mundial cercana a la superficie de 1,55 ± 0,13 °C por encima del promedio de 1850-1900. En 2025, la señal siguió siendo excepcional: la OMM lo ubica entre los tres años más cálidos registrados, mientras que Copernicus lo clasifica como el tercer año más cálido. Los primeros meses de 2026 tampoco muestran una reversión clara: marzo de 2026 fue el cuarto marzo más cálido y abril de 2026 empató como el tercer abril más cálido observados.

Los pronósticos oficiales insisten en que el riesgo sigue aumentando. La OMM prevé que, entre 2026 y 2030, la temperatura media mundial anual podría situarse entre 1,3 °C y 1,9 °C por encima del nivel preindustrial; además, estima un 86 % de probabilidad de que al menos uno de esos años supere a 2024 como el más cálido registrado, y un 91 % de probabilidad de que al menos un año vuelva a superar transitoriamente el umbral de 1,5 °C. A esto se suma una señal natural muy relevante: al 2 de junio de 2026, la OMM informó un 80 % de probabilidad de instauración de El Niño entre junio y agosto y una probabilidad cercana o superior al 90 % de que persista al menos hasta noviembre.

Para América Latina y el Caribe, el diagnóstico también es severo. La OMM reportó que 2025 estuvo marcado por calor sin precedentes, sequías persistentes, lluvias extremas y ciclones tropicales devastadores. En México, además, la OMM señala que el país ha experimentado el ritmo de calentamiento más rápido de la región, de alrededor de 0,34 °C por decenio entre 1991 y 2025. El calor ya no es solo un problema ambiental: la OMS advierte que los golpes de calor son la principal causa de muerte relacionada con el clima y que el riesgo aumenta especialmente en mayores, personas con enfermedades crónicas, trabajadores al aire libre y hogares mal ventilados.

calor en campo agrícola
Agricultores trabajando en campo abierto.

Hablar del clima en 2026 ya no significa solamente mirar si mañana lloverá o si habrá una tarde calurosa. Significa entender que la línea base del sistema climático se ha desplazado: los océanos almacenan más calor, la atmósfera contiene más energía y humedad, y los extremos —olas de calor, lluvias torrenciales, sequías prolongadas, incendios y ciclones intensos— se vuelven más probables y más costosos para la salud, la infraestructura y la economía. La OMM y el IPCC coinciden en que el calentamiento de la atmósfera, el océano y la tierra debido a la influencia humana es inequívoco.

Como no se especificó una región, este borrador trabaja en dos escalas a la vez: una lectura global para posicionamiento amplio y una bajada regional/local con foco en América Latina y México, que es coherente con una audiencia es-419 y permite aterrizar el texto con fuentes oficiales operativas. Esa combinación suele funcionar bien editorialmente porque conecta la conversación global sobre cambio climático con decisiones cotidianas de salud, prevención y preparación.

Estado actual del clima y los pronósticos

A escala global, la señal dominante es de continuidad del calentamiento. La OMM confirmó que 2024 rompió récords y que 2025 siguió en la zona de máximos históricos; además, sus actualizaciones más recientes proyectan que la temperatura global se mantendrá en niveles récord o cercanos a récord durante los próximos años. El desarrollo de El Niño en el Pacífico tropical añade un factor de riesgo adicional para 2026 y 2027, porque típicamente eleva la temperatura media global y reorganiza la distribución de lluvias y sequías en múltiples regiones.

Pronostico del clima
Pronostico del clima.

En América Latina y el Caribe, la OMM describe un escenario en el que el calor extremo, la alteración del ciclo del agua, el calentamiento oceánico y el retroceso glaciar ya están afectando salud, agricultura, seguridad hídrica y zonas costeras. Para el periodo próximo, la OMM ve señales robustas de temperaturas superiores a lo normal en gran parte del sur de América del Norte, América Central y el Caribe; en cambio, la precipitación tenderá a variar más por región, lo que obliga a evitar mensajes simplistas del tipo “habrá más lluvia en todas partes” o “todo será más seco”, porque el patrón real es mucho más desigual.

Como ejemplo local útil para un blog es-419, México ya ofrece un gancho narrativo fuerte. El Servicio Meteorológico Nacional indicó que el 1 de junio de 2026 inició la temporada de ciclones tropicales en el Atlántico y ese mismo día se preveían lluvias intensas en zonas del sureste y temperaturas máximas de 40 a 45 °C en varios estados del norte y occidente. Ese contraste entre lluvias severas y calor extremo funciona muy bien como entrada periodística porque muestra, en tiempo real, la volatilidad del sistema climático regional.

Causas científicas y el papel de El Niño

La explicación científica principal sigue siendo la misma, pero con mayor evidencia y menos margen para la duda: el calentamiento actual es, de acuerdo con el IPCC, inequívocamente atribuible a la influencia humana. El Grupo de Trabajo I del IPCC afirma que la atmósfera, el océano y la tierra se han calentado por efecto humano, y que ya se observan cambios rápidos y generalizados en la atmósfera, el océano, la criosfera y la biosfera.

La variable más decisiva es la acumulación de gases de efecto invernadero. La OMM informó que la concentración media mundial de CO₂ en 2023 alcanzó 420,0 ppm, y que en 2024 subió a 423,9 ppm, con un aumento interanual de 3,5 ppm, el mayor desde que comenzaron las mediciones modernas en 1957. En el mismo boletín, la OMM recordó que el forzamiento radiactivo causado por los gases de efecto invernadero de larga duración aumentó 51,5 % entre 1990 y 2023, y que el CO₂ explicó cerca del 81 % de ese incremento. En otras palabras: el planeta no solo está más caliente, también está más “forzado” a seguir calentándose.

El Niño no reemplaza esa explicación; la modula. La propia OMM señaló que las temperaturas excepcionales de 2023 y 2024 se debieron principalmente al aumento continuo de las emisiones de gases de efecto invernadero, combinado con la transición de La Niña a El Niño. En 2026, el organismo vuelve a advertir que El Niño está reapareciendo y que, aunque este fenómeno es natural y recurrente, puede amplificar el calor, las lluvias intensas y las sequías sobre una base climática ya recalentada por la actividad humana. La formulación más rigurosa para el artículo, por tanto, no es “El Niño causa la crisis climática”, sino “El Niño agrava temporalmente un sistema climático ya alterado por el calentamiento antropogénico”.

Impactos recientes y eventos extremos

El cambio climático ya no se expresa solo como una tendencia de laboratorio, sino como una secuencia de impactos encadenados. La OMM señaló que en 2024 los ciclones tropicales, las crecidas, las sequías y otros peligros generaron el mayor número de nuevos desplazados de los últimos 16 años, agravaron crisis alimentarias y causaron grandes pérdidas económicas. Para 2025, la OMM añadió que olas de calor, incendios, sequías, ciclones, tormentas e inundaciones dejaron miles de víctimas mortales, afectaron a millones de personas y provocaron pérdidas multimillonarias.

En América Latina y el Caribe, 2024 dejó ejemplos particularmente claros. La Amazonia y el Pantanal registraron precipitaciones entre 30 % y 40 % por debajo de lo normal; en Chile, los incendios causaron más de 130 muertes; en Rio Grande do Sul, las inundaciones dejaron más de 180 fallecidos y pérdidas agrícolas de alrededor de 8 500 millones de reales; el huracán Beryl fue el más potente del que se tiene constancia en tocar tierra en Granada; y Venezuela perdió su último glaciar, el Humboldt. Todo esto ocurrió en una región cuya temperatura media en 2024 se situó 0,90 °C por encima del promedio de 1991-2020.

Huracán
Huracán.

En 2025, la OMM reportó nuevos episodios de calor con temperaturas muy por encima de 40 °C en amplias zonas de América del Norte, Centroamérica y Sudamérica. También documentó que el huracán Melissa fue el primer categoría 5 del que se tiene constancia en tocar tierra en Jamaica, con 45 muertes y pérdidas cercanas a 8 800 millones de dólares, equivalentes a más del 41 % del PIB del país. En la misma narrativa regional, la OMM indica que México ha mostrado el calentamiento más rápido de la región —unos 0,34 °C por decenio entre 1991 y 2025— y que en 2025 Mexicali alcanzó 52,7 °C, un nuevo récord nacional. Además, el organismo estima que, tomando el promedio de 17 países, se producen alrededor de 13 000 muertes anuales atribuibles al calor en la región.

Consejos prácticos para ciudadanía, salud, preparación y mitigación

La OMS advierte que el calor extremo es un riesgo sanitario mayor y que los golpes de calor son la primera causa de muerte relacionada con el clima. También subraya que la exposición al calor ha aumentado y que la vulnerabilidad depende tanto de la edad y la salud como de la vivienda, el trabajo, la pobreza y la posibilidad real de acceder a lugares frescos. Para un público general, esta parte del artículo debe ser muy concreta: no basta con decir “hay que cuidarse”, sino explicar qué hacer, cuándo hacerlo y a quién vigilar primero.

Golpe de calor
Sintomas de un golpe de calor.

Hay una segunda capa que conviene explicar con claridad: adaptarse y mitigar no son lo mismo. Adaptarse es reducir el daño inmediato —hidratarse, tener una mochila, seguir alertas, identificar refugios y enfriar la vivienda—. Mitigar es atacar la causa de fondo: reducir emisiones, mejorar eficiencia energética, enfriar ciudades con sombra y diseño urbano, proteger ecosistemas y expandir sistemas de alerta temprana. La OMS sostiene que reducir emisiones es esencial para limitar los daños del calor extremo, y la OMM insiste en que invertir en servicios meteorológicos, climáticos y de alerta temprana es clave para salvar vidas y aumentar la resiliencia.

Preguntas frecuentes

¿Qué un año haya superado 1,5 °C significa que el Acuerdo de París ya fracasó?

No de manera automática. La OMM aclara que rebasar transitoriamente 1,5 °C en un año concreto no equivale al incumplimiento definitivo de los objetivos del Acuerdo de París, que se evalúan sobre tendencias de más largo plazo, normalmente de varias décadas. Aun así, sí es una señal de alarma muy seria porque indica que el margen de seguridad se está estrechando.

¿El Niño y el cambio climático son lo mismo?

No. El Niño es una fase natural del sistema océano-atmósfera del Pacífico tropical; el cambio climático actual está impulsado principalmente por el aumento de gases de efecto invernadero debido a actividades humanas. Lo que ocurre es que El Niño puede intensificar temporalmente el calor y reorganizar las lluvias sobre un planeta que ya está más caliente por causa antropogénica.

¿Puede 2026 convertirse en el año más cálido registrado?

Es posible, pero no es algo que hoy pueda afirmarse con certeza para 2026 en específico. La OMM proyecta un 86 % de probabilidad de que alguno de los años entre 2026 y 2030 supere a 2024, y su actualización de fines de mayo indica que un El Niño hacia finales de 2026 aumenta la posibilidad de que 2027 termine rompiendo récords.

¿Por qué vemos al mismo tiempo más olas de calor y más lluvias intensas?

Porque un planeta más cálido carga la atmósfera y los océanos con más energía, y una atmósfera más caliente puede contener más vapor de agua. Eso favorece olas de calor más duraderas y, cuando se organizan tormentas, lluvias más intensas. Al mismo tiempo, la distribución regional puede producir sequías más severas en unas zonas y excesos de lluvia en otras.

¿Quiénes corren más riesgo por el calor extremo?

La OMS destaca a las personas mayores, bebés y niños, personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales o mentales, trabajadores al aire libre, deportistas y personas que viven en viviendas pobres o mal ventiladas. El riesgo también aumenta cuando hay humedad alta, noches muy cálidas y cortes de energía.

¿Qué debe incluir una mochila de emergencia realmente útil?

Lo básico es agua, alimentos no perecederos, documentos, botiquín, radio, linterna, pilas, efectivo, ropa, artículos de higiene y medicamentos. CENAPRED añade que debe adaptarse a las necesidades de bebés, personas adultas mayores, personas con discapacidad y mascotas, y pensarse para cubrir al menos las primeras 72 horas tras una emergencia.

¿Qué fuentes oficiales conviene enlazar para mantener esta entrada actualizada?

La mejor práctica es enlazar siempre el servicio meteorológico nacional correspondiente al país de la audiencia. Si el artículo se publica con anclaje mexicano, las referencias operativas son el Servicio Meteorológico Nacional y la Conagua; para contexto internacional, también conviene enlazar la OMM y el World Weather Information Service de la OMM, que recopila pronósticos oficiales de miles de ciudades.



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